sábado, 11 de diciembre de 2010

SISTEMA ESQUELÉTICO.

INTRODUCCIÓN.

El siguiente tema tiene por finalidad estudiar el Sistema Óseo, sus componentes y funciones principales. El esqueleto formado por un conjunto de huesos constituye el armazón o soporte del cuerpo y a la vez le sirve de protección. El esqueleto constituye la parte pasiva del sistema locomotor.

El sistema óseo está formado por un conjunto de estructuras sólidas compuestas básicamente por tejido óseo, que se denominan huesos.

Los huesos cumplen tres funciones fundamentales: proporcionar sostén al organismo, constituir los segmentos móviles del sistema de palancas configurado junto a las articulaciones y músculos, brindar protección a los órganos y tejidos internos. Otras funciones importantes de los huesos son participar en el metabolismo de diversos minerales, como el calcio o el fósforo y en la formación de la sangre, proceso en el que está involucrada la médula ósea interior de algunos huesos. El esqueleto humano cuenta con aproximadamente 208 huesos. Esta cifra no es constante porque algunas personas poseen algunos pequeños huesos, conocidos como supernumerarios, que se localizan en el cráneo o en los dedos. Un bebé puede tener hasta trescientos huesos ya que nace con algunos separados para facilitar el nacimiento.

Los huesos son de variadas formas y tamaños: largos, planos, cortos, esponjosos y compactos. Cada hueso cumple una función especial en el sistema. Los huesos no son estructuras lisas, ellos presentan protuberancias y partes rugosas. Para el estudio del esqueleto humano se toman en cuenta 4 regiones: cabeza (cráneo y cara), tronco (columna vertebral, costillas, esternón, omóplato y clavícula), extremidades superiores (hombro, brazo, antebrazo y mano) y por último aunque no menos importante las extremidades inferiores (caderas, muslo, pierna y pies).


El esqueleto humano es el conjunto total y organizado de piezas óseas que proporciona al cuerpo humano una firme estructura multifuncional (locomoción, protección, contención, sustento, etc.).  A excepción del hueso hioides —que se halla separado del esqueleto—, todos los huesos están articulados entre sí formando un continuo, soportados por estructuras conectivas complementarias como ligamentos, tendones, músculos y cartílagos.

El esqueleto de un ser humano adulto –como ya se señaló- tiene, aproximadamente, 208 huesos, sin contar las piezas dentarias, los huesos sutúrales o wormianos  (supernumerarios del cráneo) y los huesos sesamoideos. El esqueleto humano participa con el 12 por ciento del peso total del cuerpo, así una persona que pesa 75 kilogramos, 9 kilogramos de ellos son por su esqueleto.

El conjunto organizado de huesos —u órganos esqueléticos— conforma el sistema esquelético, el cual concurre con otros sistemas orgánicos (sistema nervioso, sistema articular y sistema muscular) para formar el aparato locomotor.

El esqueleto óseo es una estructura propia de los vertebrados. En Biología, un esqueleto es toda estructura rígida o semirrígida que da sostén y proporciona la morfología básica del cuerpo, así, algunos cartílagos faciales (nasal, auricular, etc.) debieran ser considerados también formando parte del esqueleto.

ESQUELETO HUMANO.

Es un conjunto de órganos cuya función principal es permitir al cuerpo humano la realización de movimientos. Como consecuencia de ello, el ser humano puede relacionarse con los demás miembros de su especie.

Otras funciones del aparato locomotor son:
-Dotar al cuerpo de su configuración o apariencia externa.
-Darle rigidez y resistencia.
-Proteger las vísceras u órganos internos.
Los elementos que componen el aparato locomotor son los huesos, las articulaciones y los músculos.

HUESOS.

Son la parte rígida del aparato locomotor. Su conjunto constituye el sistema óseo o esqueleto. Básicamente, los huesos se componen de agua y sustancias minerales formadas a partir del calcio y del fósforo, además de una sustancia llamada osteína. El hueso no es un órgano estático, sino que se halla en continua formación y destrucción. Para ello posee osteoblastos, células formadoras del hueso, y osteoclastos, células que lo destruyen para impedir un excesivo grosor del mismo. En caso de fractura, los osteoclastos destruyen los fragmentos de hueso los osteoblastos generan tejido óseo nuevo. El desarrollo y fortalecimiento del hueso dependen de la vitamina D y de la vitamina D2 o calciferol, que regula el metabolismo del calcio, imprescindible para el funcionamiento de los músculos. El calciferol lo podrás encontrar, sobre todo, en el aceite de hígado de bacalao, el atún, la leche y los huevos. También los rayos ultravioleta del sol favorecen la absorción de vitamina D.

MÚSCULOS.

Forman la parte activa del aparato locomotor. Están unidos a los huesos mediante las inserciones musculares. Poseen actividad propia, la contracción muscular, que se origina como respuesta a los estímulos nerviosos. Existen más de 400 músculos, de tamaño y potencia muy variables. Este número tan elevado permite la realización de gran cantidad de movimientos, algunos de gran precisión, como los realizados por la mano.

Articulaciones
Son elementos más complejos del aparato locomotor. Son estructuras en partes duras que posibilitan la unión entre sí de dos o más huesos. Gracias a la existencia de las articulaciones es posible el desplazamiento de los huesos sin demasiado desgaste por el rozamiento excesivo entre ellos.

Las articulaciones poseen componentes
Ligamentos, cápsula articular, cartílago, y meniscos. Existen asimismo articulaciones de diversos tipos; con gran variedad de movimientos, como las del hombro o de la mano, y, por el contrario, otras rígidas, sin movimiento alguno, como las que unen los huesos del cráneo entre sí.

SISTEMA ESQUELÉTICO.

Está formado por el conjunto de huesos, que son unos órganos blanquecinos, duros y resistentes. Están situados en medio de las partes blandas, a las que sirven de apoyo, y en ocasiones presentan cavidades que alojan y protegen a las vísceras. El esqueleto humano está compuesto principalmente por la columna vertebral, situada verticalmente en la línea media, que en su extremo superior sostiene el cráneo. Su extremo inferior forma el sacro y el cóccix, que representa el rudimento de la cola de los animales. De la parte media de la columna vertebral parten lateralmente las costillas, que se articulan por delante con el esternón. El espacio que queda entre ambos es el tórax, que aloja vísceras tan importantes como el corazón y los pulmones. Por último, en la parte superior del tórax y en la parte inferior de la columna se hallan implantados, respectivamente y de forma simétrica, los dos pares de miembros: los superiores o torácicos y los inferiores o pélvicos.

CRECIMIENTO DE LOS HUESOS.

En el momento del nacimiento los huesos no se hallan totalmente calcificados. Durante la infancia y la adolescencia tiene lugar el crecimiento corporal, gobernado fundamentalmente por el crecimiento de los huesos. Éstos presentan en sus extremos una zona, llamada cartílago de crecimiento, a partir de la cual se va formando el tejido óseo nuevo que determina el crecimiento en longitud de los huesos.

Entre los 20 y los 25 años se produce la total osificación del cartílago de crecimiento y éste se detiene. El proceso está regulado por factores genéticos y hormonales. El hueso no posee únicamente una función de sostén y crecimiento, sino que durante toda la vida se encarga de la regulación del metabolismo del calcio, fundamental para el funcionamiento de los músculos y del medio interno. Ello se consigue gracias a que el hueso no es un órgano estático, sino que se halla en continua formación y destrucción. Para ello existen células formadoras de hueso, los osteoblastos, y células destructoras, osteoclastos.

 En condiciones normales debe existir un equilibrio total entre los procesos de formación y destrucción ósea.


 HUESOS DE LA CABEZA.
 
La cabeza ósea se divide en dos partes: Posterior o cráneo: caja ósea que contiene el encéfalo. Anterior o cara: aloja la mayoría de los órganos de los sentidos y sostiene los de la masticación. El cráneo está formado por ocho huesos planos muy resistentes. Los dos parietales se sitúan en las áreas laterales superiores.

Los dos temporales se ubican en la parte inferior y protegen los órganos del oído y del equilibrio. Se distinguen en ellos tres porciones: Porción escamosa, aplanada lateralmente en forma de círculo irregular, que contribuye a formar la bóveda craneal. Porción mastoidea, que presenta en su interior cavidades de contenido aéreo, las celdillas mastoideas. Porción petrosa o peñasco, que aloja en su interior los órganos del oído y del equilibrio.

El hueso frontal da forma a la frente, sirve de base al cráneo y presenta dos profundas cavidades u órbitas, donde se alojan los globos oculares. A los dos lados de su línea media y en su espesor se encuentran los senos frontales, cavidades rellenas de aire que comunican con las fosas nasales.

El occipital es un hueso situado en la parte posterior e inferior del cráneo. Presenta un gran orificio interior, el agujero occipital, que comunica el cráneo con la médula espinal de la columna vertebral y a través del cual pasan las principales vías nerviosas.
El etmoides es un pequeño hueso que forma parte de la pared externa de las fosas nasales, y el esfenoides, en la parte anterior media de la base del cráneo, aloja la glándula hipófisis.
Los huesos de la cara se pueden dividir en dos porciones o mandíbulas. La superior está formada por dos huesos fijos, los maxilares superiores, y la inferior, por un hueso articulado, el maxilar inferior, cuya principal función es la masticación.

HUESOS DEL CRÁNEO.

Hueso etmoides
Pequeño hueso situado en la línea media del cráneo, que forma parte de la pared externa de las fosas nasales y emite unas prolongaciones a cada lado, los cornetes. Está en contacto con los centros nerviosos mediante su lámina cribosa, a través de la cual pasan los filetes olfatorios.
 Hueso esfenoides
En la parte anterior y media de la base del cráneo, presenta:
Una parte central o cuerpo, que aloja la glándula hipófisis en una excavación situada en su cara superior, llamada silla turca. En el espesor del mismo se encierran los senos esfenoidales. Dos prolongaciones a cada lado, las alas, que forman parte de las órbitas y de la base craneana.
Hueso occipital
Situado en la parte posterior e inferior del cráneo, presenta un gran orificio inferior, el agujero occipital, que comunica el cráneo con el conducto espinal de la columna vertebral, y a través del cual pasan las principales vías nerviosas. El hueso occipital está articulado con el atlas, que es la primera vértebra cervical.
 Huesos de la cara
Se pueden dividir en dos porciones, llamadas mandíbulas. La superior, formada por un solo hueso, el maxilar superior, y la inferior, más complicada, formada por 6 huesos pares: maxilar inferior, malar, unguis, cornete inferior, hueso propio de la nariz, y palatino, y uno impar, el vómer.
 Maxilares superiores
Son dos huesos de forma cuadrilátera, unidos en su parte central. Poseen cavidades en su interior, los senos maxilares, que comunican con las fosas nasales. Forman parte de importantes estructuras de la cara. Cavidad bucal, formando el paladar óseo. Órbita, en su parte inferior e interna. Fosas nasales, de las que contribuyen a formar la pared externa.
 Maxilares inferiores
Situados en la parte inferior de la cara, son dos huesos unidos entre sí en forma de herradura. Su principal misión es la masticación. Presentan una porción horizontal central, el cuerpo, y dos partes laterales o ramas, cuyos extremos redondeados, los cóndilos, se articulan con el hueso temporal, permitiendo abrir y cerrar la boca. En ellos se implantan las piezas dentarias inferiores.
 Fosas nasales
Son dos cavidades alargadas, situadas a derecha e izquierda de la línea media de la cara, con dos aberturas, anterior y posterior. Están separadas entre sí por el tabique nasal, constituido por los huesos vómer y etmoides. Su pared externa presenta tres láminas óseas, los cornetes y tres orificios, los meatos, que las comunican con los senos.

Huesos de la columna vertebral.

La columna vertebral, el eje o soporte de nuestro cuerpo, está formada por 33 o 34 vértebras, elementos óseos superpuestos en forma regular. Las vértebras, que en su
conjunto delimitan el conducto raquídeo, donde se aloja la médula espinal, presentan un agujero central y unas pequeñas protuberancias, las apófisis, en donde se unen los músculos.

Las vértebras se distribuyen de la forma siguiente:
 7 cervicales: son las menos gruesas y las de mayor movilidad. La primera cervical, el atlas, es una vértebra incompleta, y la segunda, el axis, permite la rotación lateral del cuello.
 12 dorsales:   corresponden a la zona de la espalda y presentan mayor grosor y menor movilidad que las cervicales.
 5 lumbares: corresponden a la zona de la cintura.
 5 sacras:  soldadas entre sí, forman el sacro, hueso muy resistente que sirve de base a la columna vertebral.
 4 o 5 coccígeas: también se hallan fuertemente unidas entre sí para formar el cóccix.
 Vista de perfil, la columna presenta una serie de curvaturas normales. Las de concavidad posterior se denominan lordosis y las de convexidad posterior, cifosis.
Existe cifosis a nivel dorsal y sacro coccígeo y lordosis a nivel cervical y lumbar. La parte superior de la columna está articulada con el cráneo en el hueso occipital. Las vértebras presentan un agujero central, y en su conjunto delimitan el conducto espinal o raquídeo, en el que se aloja la médula espinal y que comunica con la base del cráneo mediante el orificio occipital.

Entre dos vértebras y a cada lado se delimitan los agujeros de conjunción, por los que salen del raquis los nervios raquídeos.
Las vértebras, son huesos cortos, con tejido esponjoso en su interior. Su forma varía según a qué parte de la columna pertenezcan, pero presentan una serie de caracteres comunes:
Cuerpo. Ocupa la parte anterior y tiene forma cilíndrica. Presenta dos caras, una superior y otra inferior.
 Apófisis espinosa.
Parte impar y media, dirigida hacia atrás, en forma de una larga espina, de donde  recibe su nombre.
 Apófisis transversas.
En número de dos, derecha e izquierda. Se dirigen transversalmente hacia afuera.
 Apófisis articulares.
Son dos eminencias destinadas a la articulación de las vértebras entre sí. Son en total cuatro, dos ascendentes y dos descendentes.
 Agujero vertebral.
El agujero vertebral está comprendido entre la cara posterior del cuerpo vertebral y la apófisis espinosa. Tiene forma triangular. Se describen a continuación las características peculiares de las vértebras de cada región.

Vértebras cervicales: Corresponden a la zona del cuello y son siete. Son las menos gruesas y las que gozan de mayor movilidad. La primera vértebra cervical o atlas es una vértebra incompleta, pues no posee verdadero cuerpo vertebral. Los demás elementos, principalmente las apófisis, están reducidos. Se articula con la segunda vértebra cervical o axis.
 El axis presenta en la cara superior de su cuerpo una eminencia vertical, la apófisis odontoides, destinada a articularse con el atlas, permitiendo la rotación lateral del cuello.
 Vértebras dorsales: Son doce y están colocadas a continuación de las cervicales, en sentido descendente. Corresponden a la zona de la espalda y presentan mayor grosor y menor movilidad que las vértebras cervicales.

Aparato locomotor: Las diez primeras vértebras dorsales tienen, al articularse con las costillas, unas carillas articulares que las diferencian de las demás vértebras.

Vértebras lumbares: Son cinco, situadas entre la porción dorsal y el sacro. Son las más gruesas y gozan de bastante movilidad. Corresponden a la zona de la cintura y presentan apófisis espinosas muy desarrolladas y horizontales.

Sacro: Comprende las cinco primeras vértebras sacro-coccígeas, soldadas entre sí. Aplanado de delante a atrás y mucho más voluminoso por arriba que por abajo, el sacro es considerablemente más ancho en la mujer que en el varón, con el fin de facilitar el parto.

El conducto sacro recorre el sacro en toda su longitud. Es la continuación del conducto raquídeo o espinal. De cada lado parten cuatro conductos transversales por los que salen los nervios sacros.

Cóccix
Como el anterior, es un hueso impar que ocupa la línea media, formado por la unión de cuatro o cinco vértebras rudimentarias. Presenta forma triangular, aplanada de delante a atrás. Dispuesto a continuación del sacro y articulado con él, forma la extremidad inferior del eje vertebral y equivale al rudimento de la cola de los animales.



 HUESOS DEL TÓRAX.

El tórax es la parte superior del tronco, y el esqueleto que protege esta parte del cuerpo, donde se alojan los pulmones y el corazón principalmente, se denomina caja torácica.

Además de ofrecer protección a las vísceras situadas en su interior, el tórax es una pieza fundamental de la mecánica o de los movimientos respiratorios. Los principales huesos que dan forma a la caja torácica son las costillas y el esternón.

Las costillas están formadas por 24 huesos largos y estrechos; unidos en la espalda a la columna vertebral. Las siete primeras se denominan costillas verdaderas porque se articulan con el esternón a través de su respectivo cartílago. Las cinco últimas, o costillas falsas, no se articulan directamente con el esternón, sino que sus respectivos cartílagos se unen entre sí. De ellas, la undécima y la duodécima costillas se denominan flotantes, porque se encuentran libres en toda su extensión.

El esternón es un hueso largo y plano, de unos 15-20 cm de longitud, situado en la parte delantera del tórax. Se articula con las dos clavículas del hombro y con las siete costillas verdaderas.

HUESOS DE LAS EXTREMIDADES SUPERIORES



 
El miembro superior está formado por cuatro segmentos:

Hombro: se encuentra, propiamente, en la parte superior del tórax. Lo constituyen dos huesos, la clavícula por delante, y el omóplato o escápula por detrás, que es el lugar de inserción de importantes elementos musculares y ligamentos.
Brazo: Éste se conforma sólo por el húmero, un hueso largo cuya epífisis inferior contribuye a la articulación del codo.

Antebrazo: 
constituido por dos huesos dispuestos paralelamente entre sí. Un hueso largo, ligeramente encorvado, que se articula con el húmero a la altura del codo. El radio, situado por fuera del cúbito, también se articula con el húmero. Para efectuar el movimiento de rotación de la muñeca, el radio se cruza con el cubito formando una X.

Muñeca, mano y dedos: En su constitución, existen un total de 27 pequeños huesos, agrupados en carpianos, metacarpianos, falanges.

HUESOS DE LAS EXTREMIDADES INFERIORES.
Pelvis o cadera: está formada por la unión de los dos huesos coxales, el sacro y el cóccix. La pelvis masculina es más gruesa que la femenina, pero esta es más ancha y está más inclinada para facilitar el paso del feto en el parto.

 Muslo: Sólo lo constituye el fémur, el hueso más largo del cuerpo humano.

Pierna:  
está formada por dos huesos largos, la tibia y el peroné, que se articulan con la rodilla y con el tobillo. En la rodilla, un hueso corto, aplanado y redondeado, la rótula, permite la flexión y la extensión de la pierna.

Pie: comprende 26 huesos, dispuestos en tres grupos. Entre los huesos del tobillo está el de mayor tamaño del pie, el calcáneo, que forma el talón. Los metatarsianos y las falanges son semejantes a los de la mano, pero están menos desarrollados a causa de su menor movilidad.
La palabra clavícula precede del latín clavícula, "llavecita", ya que su forma recuerda la tranca con la que se cerraban las puertas. Tibia también es una palabra que precede del latín, tibia, puesto que tiene una forma similar a la tibia, un antiguo instrumento musical semejante a una flauta.

CLASIFICACIÓN DE LOS HUESOS:

Huesos Largos

Constan de una zona cilíndrica (la diáfisis) y dos extremos, llamados cada uno epífisis. Ejemplos de huesos largos son el húmero, radio, tibia y peroné. 
Huesos Cortos

Estos tipos de hueso se caracterizan por tener una forma algo irregular y no son simplemente una versión más corta de un tipo de hueso largo. Los huesos del carpo y del tronco son ejemplo de esta categoría.
Huesos Planos.
Se encuentran dondequiera que se necesite protección de partes blandas del cuerpo o un lugar para inserción muscular extensa. Ejemplo incluyen las costillas, escápula (u omóplatos), partes de la cintura pélvica, y los huesos del cráneo.
Huesos Irregulares.
Comprende huesos de forma característica y diferente. Las vértebras y los huesillos del oído representan ejemplos clásicos de huesos irregulares.
Huesos Sesamoideos.
Huesos pequeños y redondeados que se encuentran junto a las articulaciones, y tienen la función de incrementar la función de palanca de los músculos. Un ejemplo de huesos sesamoideos es la rótula (o patela).


 DIVISIONES DEL ESQUELETO.
 Esqueleto Axial
Cráneo: Incluye los huesos craneales, huesos de la cara, orbitales y agujeros del cráneo.
Huesos hioides.
Torso o tronco: Se compone de las vértebras, sacro, columna vertebral como un todo y el tórax (esternón y costillas).
 Esqueleto Apendicular
Cintura torácica o escapular: Constituida de la clavícula y la escápula (omóplato).
Extremidad superior:  
Los huesos que componen la extremidad superior son el húmero, cúbito, radio, huesos del carpo, metacarpianos y las falanges.

Cintura pelviana: Incluye los huesos coxales o iliacos.
Extremidad inferior: Sus huesos son el fémur, la fíbula o peroné, la tibia, la rótula, los huesos tarsianos (o tarsos), los metatarsianos y las falanges.


  
Funciones básica del esqueleto:
Los huesos desempeñan funciones importantes entre las cuales se pueden mencionar las siguientes.
1) Función de sostén.  El esqueleto constituye un armazón donde se apoyan y fijan las demás partes del cuerpo, pero especialmente los ligamentos, tendones y músculos, que a su vez mantienen en posición los demás músculos del cuerpo.
2) LocomociónLos huesos son elementos pasivos del movimiento, pero en combinación con los músculos permiten el desplazamiento, ya que les sirven de punto de apoyo y fijación.
3) ProtecciónEn muchos casos los huesos protegen los órganos delicados como en el caso de los huesos del cráneo, que constituyen una excelente protección para el encéfalo; la columna vertebral y las costillas protegen al corazón y los pulmones; las cavidades orbitarias protegen a los ojos; el hueso temporal aloja al oído, y la columna vertebral protege la médula espinal.
4) Hematopoyesis.  En la médula roja de los huesos largos se producen los glóbulos rojos y en menor cantidad linfocitos y monocitos.
ARTICULACIONES. CLASIFICACIÓN ESTRUCTURAL Y FUNCIONAL.
ESTRUCTURA DE LA ARTICULACIÓN SINOVIAL. TIPOS DE MOVIMIENTOS.

 Una articulación es el área de contacto entre los huesos, un hueso y un cartílago, o entre tejido óseo y los dientes.
 Clasificación Según su conformación, se clasifican en:
1- fibrosas: con tejido fibroso (con abundantes fibras colágenos) y sin cavidad articular.
 2- Cartilaginosas: la unión ósea se hace por cartílagos, y no poseen cavidad articular.
 3- Sinoviales: los huesos se mantienen juntos por la acción del tejido conectivo denso de una cápsula articular y por el trabajo de ligamentos; poseen cápsula articular.
Según su función, se clasifican en:
1. sinartrosis: son inmóviles
2. anfiartrosis: con movimientos limitados
3. diartrosis: con diversidad de movimientos.
Articulaciones fibrosas.
No tienen cavidad articular, los huesos se mantienen unidos por tejido conectivo  fibroso.
No tienen movilidad. Sus tipos son:
1- Suturas: son las uniones de los huesos del cráneo, con bordes irregulares y entrelazados. Incluye las sinostosis o articulaciones óseas en la que hay fusión completa de los huesos en la línea de unión (por ejemplo la sutura frontal). Funcionalmente son sinartrosis.
2- Sindesmosis:  la cantidad de tejido conectivo fibroso es mayor que en la anterior, y está dispuesto como una lámina entre los dos huesos. Por ejemplo la articulación tibioperonea distal. Funcionalmente son anfiartrosis.

3- Gonfosis: 
es la articulación de las raíces de los dientes en los huesos maxilares. Funcionalmente son sinartrosis.

Articulaciones cartilaginosas.
No tienen cavidad articular, los huesos se mantiene unidos por fibrocartílago o cartílago hialino. Sus tipos son:
1- Sincondrosis:  el material de unión es cartílago hialino. Por ejemplo la articulación de la primera costilla con el manubrio del esternón, en los niños. (Luego se osifica y se transforma en sinostosis). Funcionalmente son sinartrosis.

2- Sínfisis:  
los huesos tienen una capa de cartílago hialino y entre ambos huesos hay un disco de fibrocartílago. Por ejemplo la sínfisis pubiana y las articulaciones.



  Articulaciones sinoviales
 Su estructura consta de:



1) Cavidad sinovial
2) Cartílago articular
3) Cápsula articular que tiene una capa externa o cápsula fibrosa y una membrana sinovial interna; a veces pueden encontrarse a cúmulos de tejido adiposo llamados almohadillas adiposas articulares.
4) Líquido sinovial
5) Ligamentos accesorios intracapsulares y extracapsulares.
6) Discos articulares o meniscos.

 

Los tipos de articulaciones sinoviales son:
1- Planas: permiten movimientos deslizantes en un solo plano; por ejemplo esternocostal o vertebrocostal.
2- En bisagra:  se mueven en un plano alrededor de un solo eje, sólo permiten la Flexión y la extensión; por ejemplo rodilla, codo, tobillo.
3.- En pivote: son uniaxiales y facilitan la rotación; por ejemplo la articulación del atlas con el axis.
4- En silla de montar: son biaxiales y las caras son cóncavas y convexas; por ejemplo la articulación carpo-metacarpiana del pulgar.
5- Esféricas:  son multiaxiales, y muy móviles; una superficie esférica se mueve dentro de una cavidad; por ejemplo la cabeza del fémur en el acetábulo del hueso ilíaco.
6- Condíleas:    son biaxiales y permiten el movimiento en los planos sagital y coronal; por ejemplo las articulaciones metacarpofalángicas o nudillos.
 Funcionalmente todas las articulaciones sinoviales son diartrosis.

Tipos de movimientos en las articulaciones sinoviales.

1) Deslizamiento
2) Angulares
  a) flexión:  es reducir el ángulo entre los huesos o partes del organismo.
b) extensión:  es el aumento del ángulo entre los huesos o partes del cuerpo.
c) hiperextensión:  extensión del pié con flexión plantar al levantarse sobre la punta de los dedos.
d) abducción:  es el alejamiento de una estructura situada en el plano coronal con relación al plano medio.
e) aducción:  es el acercamiento de una estructura situada en el plano coronal en dirección al plano medio.
f) circunducción:  es un movimiento circular que combina la flexión, extensión, separación y aproximación.
3) Rotación:  es el giro de una parte del cuerpo alrededor de su eje longitudinal, como el atlas y el axis.
4) Especiales: 

a) elevación:  se levanta o desplaza una estructura en sentido superior.
b) depresión:  se baja o desplaza una estructura en sentido inferior.
c) protracción o protrusiónes un movimiento anterior del hombro o del mentón respectivamente.
d) retracción o retrusión:  es un movimiento posterior del hombro o del mentón respectivamente.
e) inversión:  mueve la planta del pié hacia el plano medio (la planta mira en dirección medial).
f) eversión:  
es el alejamiento de la planta del pié del plano medio (giro lateral de la planta).

g) dorsiflexión:  
es la flexión del tobillo que ocurre al subir cuestas.

 h) flexión plantar:   es aquella en la que el pié o los dedos se doblan hacia la cara plantar.
i) supinación:  
es un movimiento del antebrazo y de la mano, por el que el radio gira lateralmente sobre su eje longitudinal, de forma que la palma de la mano mira en dirección anterior y el dorso en dirección posterior.
j) pronación:  es un movimiento del antebrazo y de la mano, por el que el radio rota medialmente sobre su eje longitudinal, de forma que la palma de la mano mira en dirección posterior y el dorso en dirección anterior.
k) oposición:  
acercamiento del pulgar al plano medio.

Los tipos de articulaciones sinoviales son:
1) Planas:  
permiten movimientos deslizantes en un solo plano; por ejemplo esternocostal o vertebrocostal.

2) En bisagra:  
se mueven en un plano alrededor de un solo eje, sólo permiten la flexión y la extensión; por ejemplo rodilla, codo, tobillo.

Irrigación e inervación de las articulaciones.
Las articulaciones reciben sangre de las arterias articulares que forman redes que irrigan la articulación y su interior. Las venas articulares acompañan a las arterias.
Las articulaciones tienen una rica inervación. Los nervios articulares derivan de los nervios cutáneos. Las articulaciones transmiten la sensibilidad propioceptiva, es decir que informan acerca de la sensación de movimiento o posición.

EJERCICIOS.


 
 1. Indicaciones para el alumno: Elabora un resumen de las funciones del sistema óseo y su relación con el ejercicio, el movimiento y su efecto en el bienestar de las personas.


2.  
Indicaciones para el alumno: Anota el nombre de los huesos en el siguiente esquema.


 


 
 3.  Indicaciones para el alumno: En el recuadro en blanco escribe el nombre de los huesos largos y cortos así como su función.


 

 
 4.  Indicaciones para el alumno: Realiza un resumen de las divisiones del sistema óseo.

 

 5.   Indicaciones para el alumno: Realiza un cuadro sinóptico de la clasificación de las articulaciones.
 






 

 
 



 

3 comentarios:

  1. Muchas gracias por la ayuda ! Ayudaste a una estudiante de enfermería !

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  2. Muy buen articulo, en mi trabajo de prepa voy a poner en la bibliográfica tu nombre y la fecha del articulo abajo del enlace :)

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