domingo, 12 de diciembre de 2010

SISTEMA MUSCULAR.


El sistema muscular permite que el esqueleto se mueva, mantenga su estabilidad y la forma del cuerpo. En los vertebrados se controla a través del sistema nervioso, aunque algunos músculos (tales como el cardíaco) pueden funcionar en forma autónoma.

Aproximadamente el 40% del cuerpo humano está formado por músculos, vale decir que por cada kilogramo de peso total, 400 gramos corresponden a tejido muscular.

CONCEPTO: En anatomía humana, el sistema muscular es el conjunto de los más de 600 músculos del cuerpo, cuya función primordial es generar movimiento, ya sea voluntario o involuntario, considerando los músculos esqueléticos y viscerales, respectivamente.

CARACTERÍSTICAS.
La observación de las diferentes formas de movimiento ha despertado la curiosidad del hombre desde épocas remotas y ha estimulado en él, el deseo de conocer y comprender los mecanismos que lo hacen posible. La motricidad es un atributo esencial de los organismos vivos que puede expresarse de formas muy diversas.

La diversificación de la maquinaria contráctil para el desarrollo de funciones  especializadas se produjo ya en las etapas iníciales de la evolución. Los músculos tienen una propiedad de contraerse y relajarse, es decir, pueden modificar su longitud y dar lugar así a ciertos efectos mecánicos. En el cuerpo humano se pueden  presenciar 640 músculos diferentes, de los cuales cada uno realiza una función específica.

Unos son los músculos lisos, que están controlados por el sistema nervioso autónomo y cuya acción no depende de nuestra voluntad. Son los que se hallan en la mayoría de las vísceras y hacen posible, por ejemplo, modificar el diámetro de las arterias, vaciar la vejiga urinaria o los movimientos del estómago y de los intestinos.

Otros son los músculos estriados, que se llaman así porque, observados por un microscopio electrónico, presentan unas estrías características. Uno de los más especiales es el músculo estriado cardiaco, el músculo del corazón cuya acción es involuntaria y automática. El resto corresponde a los músculos estriados esqueléticos, también llamados voluntarios o somáticos, porque están controlados por el cerebro y se contraen y se relajan según sea nuestra voluntad. Alrededor del 40% de nuestro organismo esta compuesto por músculo esquelético y quizás el otro 10% por músculo cardiaco y liso.

El músculo es uno de los tejidos del cuerpo humano y de otros de naturaleza contráctil, es decir, caracterizado por su capacidad para contraerse, por lo general en respuesta a un estímulo nervioso.

La palabra músculo proviene del diminutivo latino musculus, mus (ratón) culus (pequeño), porque en el momento de la contracción, los romanos decían que parecía un pequeño ratón por la forma. La unidad funcional y estructural del músculo es la fibra muscular. Estructura filiforme muy pequeña formada por proteínas complejas.

Cada célula muscular o fibra contiene varias miofibrillas, compuestas de  miofilamentos de dos tipos, gruesos y delgados, que adoptan una disposición regular. Cada miofilamento grueso contiene varios cientos de moléculas de la proteína miosina. Los filamentos delgados contienen dos cadenas de la proteína actina. Las miofibrillas están formadas de hileras que alternan miofilamentos gruesos y delgados con sus extremos traslapados.

Durante las contracciones musculares, estas hileras de filamentos interdigitadas se deslizan una sobre otra por medio de puentes cruzados que actúan como ruedas. La energía que requiere este movimiento procede de hipocondrías densas que rodean las miofibrillas. Los músculos realizan el trabajo de extensión y de flexión, para aquello tiran de los huesos, que hacen de palancas. Otro efecto de trabajo de los músculos es la producción de calor. Para ello regulan el funcionamiento de centros nerviosos. En ellos se reciben las sensaciones, para que el sistema nervioso elabore las respuestas conscientes a dichas sensaciones.

Los músculos gastan mucho oxígeno y glucosa, cuando el esfuerzo es muy fuerte y prolongado, provocando que los músculos no alcancen a satisfacer sus necesidades, dan como resultado los calambres y fatigas musculares por acumulación de toxinas musculares, estos estados desaparecen con descanso y masajes que activen la circulación, para que la sangre arrastre las toxinas presentes en la musculatura.

FUNCIÓN DEL MÚSCULO.

Produce movimiento.
Generan energía mecánica por la transformación de la energía química (biotransformadores).
Da estabilidad articular.
Sirve como protección.
Mantenimiento de la postura.
Es el sentido de la postura o posición en el espacio, gracias a terminaciones
Información del estado fisiológico del cuerpo, por ejemplo un cólico renal provoca contracciones fuertes del músculo liso generando un fuerte dolor, signo del propio cólico.
Aporte de calor, por su abundante irrigación, por la fricción y por el consumo
de energía.
Estimulante de los vasos linfáticos y sanguíneos, por ejemplo la contracción de los músculos de la pierna bombean ayudando a la sangre venosa y la linfa a que se dirijan en contra de la gravedad durante la marcha.
El músculo liso se encuentra en órganos que también están formados por otros tejidos, como el corazón e intestino, que contienen capas de tejido conjuntivo. El músculo esquelético suele formar haces que componen estructuras musculares cuya función recuerda a un órgano. Con frecuencia, durante su acción retraen la piel de modo visible.

Tales estructuras musculares tienen nombres que aluden a su forma, función e inserciones: por ejemplo, el músculo trapecio del dorso se llama de este modo porque se parece a la figura geométrica de este nombre, y el músculo masetero (del griego, masétér, 'masticador') de la cara debe su nombre a su función masticatoria.

Las fibras musculares se han clasificado, por su función, en fibras de contracción lenta (tipo I) y de contracción rápida (tipo II). La mayoría de los músculos esqueléticos están formados por ambos tipos de fibras, aunque uno de ellos predomine. Las fibras de contracción rápida, de color oscuro, se contraen con más velocidad y generan mucha potencia; las fibras de contracción lenta, más pálidas, están dotadas de gran resistencia.

La contracción de una célula muscular se activa por la liberación de calcio del interior de la célula, en respuesta probablemente a los cambios eléctricos originados en la superficie celular.

Los músculos que realizan un ejercicio adecuado reaccionan a los estímulos con potencia y rapidez, y se dice que están dotados de tono. Como resultado de un uso excesivo pueden aumentar su tamaño (hipertrofia), consecuencia del aumento individual de cada una de las células musculares. Como resultado de una inactividad prolongada los músculos pueden disminuir su tamaño (atrofia) y debilitarse. En ciertas enfermedades, como ciertas formas de parálisis, el grado de atrofia puede ser tal que los músculos quedan reducidos a una parte de su tamaño normal.   

CLASES DE MÚSCULOS. 

Los músculos estriados son rojos, tienen una contracción rápida y voluntaria y se insertan en los huesos a través de un tendón, por ejemplo, los de la masticación, el trapecio, que sostiene erguida la cabeza, o los gemelos en las piernas que permiten ponerse de puntillas.

Por su parte los músculos lisos son blanquecinos, tapizan tubos y conductos y tienen contracción lenta e involuntaria. Se encuentran por ejemplo, recubriendo el conducto digestivo o los vasos sanguíneos (arterias y venas). El músculo cardiaco es un caso especial, pues se trata de un músculo estriado, de contracción involuntaria.


Los músculos rojos:
Rica irrigación sanguínea.
Alto contenido de oxígeno.
Alto contenido de hemoglobina.
Capacidad de contraerse.
Mantener tensión por períodos largos.
Contracción rápida.
Los músculos pálidos:
Poca irrigación sanguínea.
Poco contenido de oxígeno.
Poca mioglobina.
Se contrae lentamente.
Se fatigan pronto.
Contracción lenta.

  
TIPOS DE MÚSCULO.

De acuerdo a su clase se dividen según su tipo:
Lenta e involuntaria:
Músculo pálido y liso. No contiene estrías y es controlada de manera involuntaria.
Forma los músculos de las paredes del tracto digestivo, urinario, vasos sanguíneos y el útero.
Rápida y voluntaria:
Músculo rojo, estriado:
Esquelético: De naturaleza estriada y de control voluntario. Forma los músculos esqueléticos del cuerpo.
Cardíaco: De naturaleza estriada y de control involuntario. Presente solo en el corazón.
El cuerpo humano está formado aproximadamente de un 40% de músculo esquelético y de un 10% de músculo cardíaco y visceral.

MÚSCULO LISO:
El músculo visceral o involuntario está compuesto de células con forma de huso con un núcleo central, que carecen de estrías transversales aunque muestran débiles estrías longitudinales. El estímulo para la contracción de los músculos lisos está mediado por el sistema nervioso vegetativo. El músculo liso se localiza en la piel, órganos internos, aparato reproductor, grandes vasos sanguíneos y aparato excretor.
Existen músculos lisos unitarios, que se contraen rápidamente (no se desencadena inervación), y músculos lisos multiunitarios, en los cuales las contracciones dependen de la estimulación nerviosa. Los músculos lisos unitarios son como los del útero, uréter, aparato gastrointestinal, etc.; y los músculos lisos multiunitarios son los que se encuentran en el iris, membrana nictitante del ojo, tráquea, etc. El músculo liso posee además, al igual que el músculo estriado, las proteínas actina y miosina.

MÚSCULO CARDIACO:
Este tipo de tejido muscular forma la mayor parte del corazón de los vertebrados. Las células presentan estriaciones longitudinales y transversales imperfectas y difieren del músculo esquelético sobre todo en la posición central de su núcleo y en la amificación e interconexión de las fibras. El músculo cardiaco carece de control voluntario. Está inervado por el sistema nervioso vegetativo, aunque los impulsos procedentes de él sólo aumentan o disminuyen su actividad sin ser responsables de la contracción rítmica característica del miocardio vivo. El mecanismo de la contracción cardiaca se basa en la generación y transmisión automática de impulsos. El músculo cardíaco (miocardio) es un tipo de músculo estriado encontrado en el corazón. Su función es bombear la sangre a través del sistema circulatorio por contracción.  El músculo cardíaco generalmente funciona involuntaria y rítmicamente, sin tener inervación (estimulación nerviosa. Es un músculo miogénico, es decir autoexcitable.  Las fibras estriadas y con ramificaciones del músculo cardíaco forman una red interconectada en la pared del corazón. El músculo cardíaco se contrae automáticamente a su propio ritmo, unas 100.000 veces al día. No se puede controlar conscientemente, sin embargo, su ritmo de contracción está regulado por el sistema nervioso autónomo dependiendo de que el cuerpo esté activo o en reposo.

MÚSCULO ESQUELÉTICO:
Este tipo de músculo está compuesto por fibras largas rodeadas de una membrana celular, el sarcolema. Las fibras son células fusiformes alargadas que contienen muchos núcleos y en las que se observa con claridad estrías longitudinales y transversales. Los músculos esqueléticos están inervados a partir del sistema nervioso central, y debido a que éste se halla en parte bajo control consciente, se llaman músculos voluntarios. La mayor parte de los músculos esqueléticos están unidos a zonas del esqueleto mediante inserciones de tejido conjuntivo llamadas tendones. Las contracciones del músculo esquelético.


EJERCICIO
  INDICACIONES PARA EL ALUMNO: En el siguiente cuadro relaciona las funciones de los músculos, anota el número de la función en el paréntesis, según corresponda.


2. INDICACIONES PARA EL ALUMNO: Realizar una conclusión donde describas las características y función del tejido músculo-esquelético.



3. INDICACIONES PARA EL ALUMNO: Elabora un mapa mental de los tipos de contracción muscular.


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